martes, 25 de diciembre de 2007

Voyage to...


Navidades. Y los refugios antiaéreos cerrados.
Definitivamente no es mi época del año preferida.

Doy vueltas. Todos los días. Salgo a la calle tosiendo y con casi seiscientas canciones en el bolsillo de la chaqueta. Con billetes de viaje cancelados; billetes de viaje que han perdido la anotación de destino. Invalidados, quién sabe, por razones celestes o sulfúreas. Pero de un tiempo a esta parte sueño con viajes que hice, como dice la canción, en otro tiempo, en otro lugar. Tengo alguna dificultad para dar con el lugar o lugares a los que me dirigía, pero recuerdo los viajes, las ventanillas de autobuses y trenes extendidos en la noche hacia algún sitio inexacto; tal vez era lo menos importante. Se trataba de carreteras silenciadas siguiendo una cadencia concreta y uniforme. Es ahí donde estaba la calma; en cierto modo, la belleza. Pero ocurre lo mismo que con las imágenes a través de la ventanilla: las he perdido en un ritmo que no podría definir... se me han quedado atrás. Pies que llevan al mismo sitio. Vistas desde lo alto de los edificios. Ahora mis viajes están sólo aquí.

Casi perdido. La ciudad se pierde en mi cabeza y yo pierdo las páginas de los libros y los nombres de las calles. Pierdo las postales que no voy a recibir y las cartas en sobres apaisados. Pierdo los puntos de vista que guardé para estos casos; las ganas que nunca he tenido de llamar por teléfono, los diez céntimos sueltos para pagar un café sin molestias; las pastillas y la llave del estuche que no solía cerrar. Los lápices afilados, el rastro de las farolas que se persiguen, las ganas de agradar, los sombreros, la paciencia. Los mapas del suburbano y las nociones de Venecia. Pierdo una pila pequeña y, a veces -muy pocas-, también los miedos. Todo como un movimiento pequeño y cadencioso. Como adentrándose en carreteras o raíles en bruma.


lunes, 3 de diciembre de 2007

Más Bierce. Lexicografía política.

Me hablaban de política. De todos los bandos y colores; de verdad, de todos. En la facultad, en los bares, en las bodas, manifestaciones, bibliotecas y en las elecciones que tragué como presidente de mesa viendo a los diferentes gerifaltes del partido A/B/C servidos por los caterings más caros de la ciudad. Creo que, afortunadamente, unos y otros, ya desistieron de afiliarme. Mi opinión acerca de los grupos y la política en este país no aporta mucho a aquel que no se lleve bien con los antidepresivos médicos.

Para bien o para mal, la curiosidad histórica (esa gran desconocida para la mayoría de nuestra fauna política) y las lecturas tardías me han llevado a la desestimación categórica del charlatanerío, de las siglas y las filiaciones ad aeternum. Igual me ocurre con las disciplinas de partido. Debe ser cosa de tener como compañeros de nocturnidad y tertulia a Baudelaire y al Diablo. Especial gusto por la individualidad. Llámenlo, si les disgusta lo anterior, egocentrismo.


Hablaba el pasado mes del disfrute que me ocasiona la lectura de El Diccionario del Diablo, de Ambrose Bierce. Si me lo permiten les dejaré algunas acepciones cuanto menos curiosas o dignas de mentar.

No me malentiendan; nunca falto a una votación.
O casi.

ADHERENCIA: s. Cierta propiedad de la mano humana en sus relaciones con la moneda corriente. Alcanza máximo desarrollo en las manos de la autoridad, y es considerada un elemento útil para hacer la carrera política.

ALIANZA, s. En política internacional , la unión de dos ladrones, cada uno de los cuales tiene sus manos tan profundamente metidas en el bolsillo del otro que les resulta imposible robar por separado a un tercero.

CAMPAÑA ELECTORAL, s. Proceso que se cumple parándose sobre una plataforma y proclamando que Smith es un genio y Jones un gusano.

CULPABLE, adj. El otro tipo

DEMAGOGO, s. Adversario político.

ELECTO, p.p. irreg. adj. Elegido para hacerse cargo de un único deber y cien subordinados.

ELECTOR, s. Persona que goza del sagrado privilegio de votar por el candidato que eligieron otros.

PATRIOTISMO, s. Basura combustible siempre dispuesta para que la incendie la antorcha de cualquier ambicioso que quiera iluminar su propio nombre.

POLÍTICA, s. Medio de vida castigado por el sector más degradado de nuestra clase criminal.

POLÍTICA, s. Lucha de intereses enmascarada como enfrentamiento de principios. conducción de los asuntos públicos en busca de ventajas personales.

PRESIDENCIA, s. El cerdo engrasado en el campo de juego de la política.

PRESIDENTE, s. Jefe temporal, elegido por los líderes de un partido de bandidos políticos con el propósito de dividirse el botín entre todos.

PÚBLICO, s. Factor desdeñable en los problemas de legislación.

RADICALISMO, s. El conservadurismo de mañana inyectado en la política de hoy.

REBELDE, adj. El que propone un nuevo gobierno que no puede imponer.

RECUENTO DE VOTOS, s. En política, oportunidad de volver a echar los dados, de la que se acuerda el jugador contra el que los dados fueron cargados.

REFERÉNDUM, s. Sistema por el que se propone al voto popular un proyecto de ley, con el fin de averiguar qué significa la oposición pública.

REFORMA, s. Disfraz de campaña que se deja de lado una vez que cumplió su objetivo.

REFORMA, s. Algo que casi siempresatisface a los reformistas que se oponen a una nueva forma.

REPUBLICANO, adj. Sistema de gobierno en que la justicia e igual para todo el que pueda permitirse el lujo de pagarla.

SOBORNO, s. Lo que permite a un legislador vivir de su sueldo sin verse obligado a cometer economías deshonestas.

TIMAR, v tr. Decirle al pueblo soberano que si uno es elegido no robará.

ULTIMÁTUM, s. En diplomacia, una última exigencia antes de recurrir a las concesiones.
Bierce, Ambrose. El Diccionario del Diablo.
Publicado por El Club Diógenes. Valdemar.